viernes, 14 de noviembre de 2008

¡¡¡Por fin, noticias frescas del "más allá"!!!


¡Hola, mis querid@s todos! ¿Cómo vais?
Todavía seguimos vivos, ni nos han disparado ni nada. Y no hay que andarse con muchas
coñas,que ahora empieza la temporada de caza aquí, y la gente se lo toma en serio,
es mejor no comprarse botas de pelexo ni nada de eso, no vaya a ser que con la emoción
nos desgracien un pie o algo peor, que los veo venir! Ayer vimos 3 ó 4 bambis cerca de las
casas. Más lindoooosss!
La última noticia con respecto al oficial O'Jevy (os acordais??, el que nos tomó
la documentación y la marca del paquete de tabaco) pues es que no era un tío, sino
una tía. Y Toni diciéndole: "La T de tu placa es por Timothy no?"(porque en la placa
ponía T. O'Jevy o algo parecido...) Y claro,
nunca llegamos a saberlo hasta que nos
lo dijeron después, porque su contestación había sido (os acordais??):
"Llámame Oficial O'Jevi!!" que ya veis que por una cuestión gramatical,
pues no da ninguna pista sobre el género. O sea que ya, sin comérnoslo ni bebérnoslo,
el/la jevy nos podía haber metido un perdigonazo en el culo!
En fin, que desde luego, por la pinta, cualquiera se hubiera confundido, es más,
cualquiera diría que "la oficiala era más bien un oso,
cuanto más feo, más hermoso! hay una población interesante, por aquí.
También ayer, a las 5 de la mañana, nuestra vecina Moly, que oficialmente vive sola,
(excepto los fines de semana, que hay ruidos que indican que oficialmente vive con su novio),
tuvo una visita inesperada. Moly es un poco como Jesucristo, visto y no visto, porque
nunca habla más allá de
"good morning" o "good evening"
y pasa de largo corriendo cual "siete marchas", a pesar de nuestros intentos por socializar.
Total que aun no bien eran las 5 cuando nos alarmaron y nos despertaron
unos alaridos descomunales a Tony y a mí, que aún dormíamos plácidamente con
la respectiva legaña a esas horas intempestivas. Jobá, la Moly (enda), que es rubita
y pequeñita, y con un deportivo marca "Tiburón". No sabemos qué clase de amistades
tiene, pero deben ser tipo "luna" (salgo y me pongo, me pongo y salgo), porque no veas
que alaridos desde las escaleras, ¡qué chorro de voz!, ¡qué timbre!, ¡qué tonalidades
y texturas vocales!, ¡qué modulación sonora!
y en tono muy, muy cabreao recitaba: "Molyyyy!, despiertaaaaaaa, despierta de una
#@#@*&(#@ vez!! Sabes que
tenías que haber hecho algo esta noche antes de venir a tu casa,
y no lo has hecho!
Así que despierta yaaa!, @#$)&^%#!!! Molyyyyyyyy, bajaaaaaaaa!" Y Moly contestaba desde
arriba con voz flojita: "noooo, noooo,...", y algo más que por tan flojito no entendíamos.
Bueno, y así como media hora a grito pelao desde el portal.
La tía vive en el piso de arriba, y nosotros al lao de la puerta de entrada, justo
donde dormimos, o sea, con la oreja pegada a la bocaza de la que gritaba.
así que ya te digo, los que nos despertamos fuimos nosotros, pero no bajamos por miedo a
los perdigones anteriormente citados, que ya sabeis que aquí son gente susceptible,
y por un quítame allá esa diferencia de opinión, pues... perdigonazo! Y eso con suerte!
La cosa, es que después de la media hora de bajabaja, quenobajo, la Moly no bajó, y el
asunto lo zanjó la desgañitada desconocida con un portazo tal que mereció un
Emi.
Total, que no sabemos qué clase de asuntos tiene Moly con sus acreedoras,
pero deben ser acuciantes para tener que resolverse con esta falta de moderación,
a las 5 de la mañana y con tanto decibelio. Seguimos en dudas respecto a los
oscuros orígenes de los negocios de Moly, sobre todo porque ésta, a diferencia de
O´jevi, tiene pinta de no haber matado una mosca en su vida.
OK!
Besos a tod@s

1 comentario:

María L. dijo...

Desde luego, no se puede decir que os aburrís. Aventuras no faltan. Sigue mandando, mi niña, que es muy divertido leerlo.
No quiero ni imaginar el frío que estareis pasando; ya os veo como el hombre Michelín de tan amantados. Creo que yo podría perdonar los elementos como el/la oficial Jevy, pero el frío... creo que no lo sopoortaría. Sois unos valientes y aguerridos luchadores. Os echamos de menos. Moitísimos bicos dende a terriña.