viernes, 22 de agosto de 2008

Vampiros II (aunque de hecho era sólo uno )

Ayer pasamos el día en la biblioteca. Eso es así porque allí podemos conectarnos a internet con libertad, ya que en casa pillamos una red pero es pirateada y no estamos seguros de no ir a la cárcel, que aquí por un quítame allá esa pajilla puedes meterte en un lío. Tengo asímismo que admitir que ahora estoy en casa.
Ayer regresábamos a casa después de un largo día lluvioso y tórrido, y aún no bien habíamos pasado de la puerta del porche, cuando de pronto salió la vecina como un estornudo a la calle. Sigo sin acordarme de su nombre, y no me he atrevido a preguntárselo, pero puedo decir de ella que es agradable, joven, redondita, creo que anabaptista, y como libros-libros, sólo he visto en su casa (entre una multitud de objetos dsperdigados por todas partes) la sagrada biblia. Me pregunto como no la habrá usado para defenderse del vampiro con ella.

La cosa es que ya nos pilló entrando, y esta vez decía que el murciélago estaba fijo en su habitación. Así que nos dispusimos a ir de caza. Claro, entre tanto caos de cosas, no fue fácil dar con él al primer vistazo. Pero al detenernos a pensar dónde nos esconderíamos nosotros de haber nacido murciélagos, ya nos dimos cuenta de que debía estar colgado de algún sitio oscuro. (En eso no se diferencia tanto de nosotros dos). Y efectivamente, con cautela nos dirigimos a la zona de las cortinas, que están cubiertas de una sobretela más corta (visillo?) que las adorna, levantamos despacio la capa superpuesta, miramos con susto, y ... allí estaba agazapado. Era pequeñito y marronuzco, y estaba agarrado a la tela como en posición fetal pero castigao de cara a la pared. Una cosaaaaa nos dióoo . Bueno, que total, que preparamos la estrategia de caza con una manta y una tela que con el nervio creo que era la camisa de la señora, y no sin discusiones previas en cuánto a la delgada línea que separa el zapatazo con esmagamiento y la compasión por el derecho a la vida, y también en cuánto a la manera de atraparlo sin poner en riesgo nuestras propias vidas, intentamos cogerlo sin hacerle daño. Allí fue Toni de valiente con la camisa a modo de guante, y va y lo coge con la mano. Diciendo en voz no muy alta para no poner en entredicho su hombría !qué ascooo, qué ascooo! salió corriendo y lo chantó en el campeiro de la entrada. Inmediatamente, el murciélago salío volando, y no comió perdices porque eran más grandes que él.
Despues de eso, Keilep volvió a meterse en nuestro colchón hinchable, y de nuevo se tapó de todo con nuestro saco de dormir, y Toni tuvo que hacer otra vez de papi-malo dado que su madre no tenía la intención de acabar con el asunto, porque su marido es camionero y no lo vé casi nunca, pasa el día sóla, y claro, tiene más ganas de hablar que nosotros de que nos dejen tranquilos, que ya es decir... No es que seamos exactamente antisociales, que bastante, pero es que en esta última semana nos han preguntado como sobre 300 veces por nuestro nombre, aficiones, y planes de estudio, y ya no queremos hablar de nada con nadie más de momento.
Keilep se fué al final, y todos dormimos ya tranquilos.
Moraleja y nota mental tipo Homer Simpson: Acordarme de revisar la receta culinaria de las "codornices en sarcófago" (que se preparan en una cama de hojaldre), para futuros casos de hambruna en la casa.
Colorín colorado

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