jueves, 21 de agosto de 2008

VAMPIROS


Ese mismo día....

Hace dos o tres días, mientras echábamos unos pitillos sentados en el porche ya a última hora de la tarde, vimos un par de murciélagos sobrevolando nuestro tejado.

Ayer, la vecina, de cuyo nombre no puedo acordarme, y su hijo pequeño Keilep, salieron corriendo al porche, gritando que había un murciélago en su habitación, que era enorme y que había sobrevolado sus cabezas haciendo que la ensalada que se estaban comiento saltara por los aires con el susto. La cosa es que la tía llamó a la policía, que vino presta, pero despues de revisar la estancia se fue sin dar ninguna solución porque el bicho no aparecía. Luego la chica llamó a la casera, que se llama Reta (pronunciar Rita como toda la vida), que mandó venir a su marido, que se llama Bill. Bill llegó ambién presto, en un buzo vaquero que una vez tuvo rayas blancas y azules, aunque hoy día podría decirse que eran grises y marrones con "topitos negros". Bill llegó en su furgoneta, adornada con varias pegatinas cristianas, una de ellas rezaba "si puedes leer esto es que no te abortaron". La cosa es que Bill no encontró nada tampoco, pero muy amablemente puso lo que parecen "chicles" en los agujerillos que se abren entre madero y madero en el hall de la entrada. Y con la misma se fue.

La chica volvió a su casa con su hijo, hasta que cuando estábamos fumando el siguiente pitillo sentados de nuevo en las escaleras de entrada de la casa, volvió a salir de nuevo toda despeinada. El murciélago segúia e su casa, según ella.

Entonces Toni y yo nos armamos de valor, y claro, tuvimos que entrar a mirar, porque ya era tarde y la chica no sabía qué hacer, sobre todo por Keilep, que tiene 3 años. Toni, sin mejores herramientas que una cinta de embalar, forró parte del techo de la habitación de la chica, que está hecho de esos paneles ligeros, que reposan sobre unas tiras de madera, y que por supuesto, encajan fatal. Suponemos que el vampiro se habría colado por entre dos placas y se escondía tras ellas, porque hay un hueco aislante detrás de esos paneles. Como seguíamos sin escuchar nada o ver signo alguno de vida animal, apagamos todas las luces, esperando que con la oscuridad se atreviera a salir (o atrevierannn, porque ya he dicho a principio de la historia que nosotros previamente habíamos visto dos, por lo que suponíamos que este murciélago estaba casado, y esperábamos que no hubiera tenido descendencia.)

Apagamos todo y salimos a la calle.

Después de varias aventuras, entre las cuales la de Keilep, que entró en nuestra casa, se metió en nuestra cama (que es un colchón hinchable tirado en el suelo y un saco de dormir por manta), se tapó del todo, y ya no quiso irse más, volvimos a entrar.

Nada, no había ni restos ni señales de vampiro alguno.

Convencimos a la chica de que era imposoble que aun estuviera en su casa, y nos fuimos a dormir.

Continuará.......

CONSEJO: PON ESTA SEÑAL EN TU CASA:


1 comentario:

VAr dijo...

Keilep ya no quiso irse más... ¿¿entonces aún está allí??
por cierto, los hospitales por allá son privados, si quieres derecho a un médico lo tienes que pagar; ¿pasa lo mismo con las escuelas?